Cuando empecé a introducir el inglés en casa, asumí
que las palabras más difíciles serían las largas. Las que suenan raro. Las que
no tienen ningún parecido con el español.
Me equivoqué. Las más difíciles resultaron ser las más
cortas: up, down, next to, behind, in front of, between.
Las palabras de posición y dirección. Esas que usamos
constantemente sin darnos cuenta — el gato está debajo de la mesa, el
libro está encima de la silla, espera detrás de mí. En español mi
hijo las había aprendido sin que nadie se las enseñara, porque aparecían todo
el tiempo en situaciones reales.
Cuando intenté enseñarle las mismas palabras en
inglés, me di cuenta de que con tarjetas era casi imposible. ¿Cómo le explicas behind
con una imagen estática? Puedes intentarlo, pero algo no termina de funcionar.
La palabra necesita movimiento. Necesita una situación. Necesita que algo esté
pasando para que tenga sentido.
Eso fue lo que me convenció de buscar un libro donde
esas palabras aparecieran dentro de historias. Y eso es exactamente lo que hace
Aprende inglés con historias — Direcciones y posiciones, de Sophie
Redmond. Los personajes se mueven, exploran, buscan cosas, se pierden un poco y
las encuentran. Y mientras todo eso pasa, las palabras de posición aparecen
porque son parte de lo que está ocurriendo.
Mi hijo empezó a usarlas de manera natural mucho antes
de lo que yo esperaba. No porque las hubiera "estudiado". Porque las
había escuchado suficientes veces dentro de historias que tenían sentido.
El libro es el tercero de la misma serie — los otros
dos son sobre los colores y los números, y funcionan exactamente igual.
Puedes empezar por cualquiera de los tres — no hace falta seguir un orden.
Si tu hijo ya conoce algunos colores y números en
inglés y quieres seguir avanzando, las palabras de posición son el siguiente
paso natural. Y si estás empezando desde cero, también es un buen punto de
entrada — quizás el más útil de los tres para el día a día.





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